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La piel del recién nacido

Escrito por: Clarence de Belilovsky y Sophie Guillaume

Especialidad: Dermatóloga, Instituto Fournier, París, Laboratorios Expanscience Epernon Partera, Hospital Necker, París

Fecha de publicación: 10-03-2021

Escrito por: Clarence de Belilovsky y Sophie Guillaume

Especialidad: Dermatóloga, Instituto Fournier, París, Laboratorios Expanscience Epernon Partera, Hospital Necker, París

Fecha de publicación: 10-03-2021

La piel del recién nacido

¿Cuáles son las diferencias entre la piel de un bebé, la piel de un niño y la de un adulto? ¿Qué sabemos sobre la piel de los bebés prematuros? ¿Existen varios tipos de piel? ¿Cuáles son las consecuencias de las prácticas de limpieza que se inician desde el mismo día del nacimiento? ¿Cuáles son las consecuencias de hidratar? ¿Cómo pueden adaptarse estas prácticas a la luz de los descubrimientos más recientes sobre la piel infantil?

Este artículo presenta varios puntos clave derivados de las conclusiones de una mesa redonda integrada por ocho expertos en alergia, dermatología, dermopediatría, pediatría, farmacia y obstetricia (*) sobre el tema de buenas prácticas en higiene y cuidado de la piel de los bebés.

Punto clave 1: desde piel de bebé hasta piel de adulto

➡La piel del recién nacido y del bebé es inmadura y continúa siéndolo hasta experimentar un proceso de maduración que varía en dependencia de la región del cuerpo. Su estructura es diferente, con capas más delgadas; las células son más pequeñas y no tan bien conectadas (piel más frágil); la tasa de absorción es mayor (riesgo de toxicidad); y la colonización bacteriana (microbiota) se encuentra en un lento proceso de establecimiento (riesgo de desequilibrio). El pH en la superficie de la piel de los recién nacidos es más alto y la hidratación es más débil. La maduración se produce durante un período prolongado que puede durar de uno a dos años.

➡La piel también es un verdadero órgano sensorial, y el tacto es el primer sentido que aparece.

➡Las características genéticas de la piel no brindan una imagen completa porque la piel de los niños es diferente a la de sus padres y los factores externos (epigenéticos) pueden tener un impacto duradero sobre la piel.

➡Por tanto, la piel de un recién nacido no debe tratarse de acuerdo con las hipótesis que se tienen en cuenta para la piel de un adulto.

Punto clave 2: Los diferentes tipos de piel

➡Ciertos bebés tienen una piel que sus padres califican como “sensible”, “frágil” o “seca”. El medio ambiente (geografía y calidad del agua, que puede ser más o menos dura, por ejemplo) juega un papel en la diferenciación de la piel.

➡ La piel sensible (enrojecimiento notable) puede ser desencadenada por factores químicos (cosméticos inadecuados), mecánicos (frotamientos, sudor, etc.), o puede deberse al clima (frío, humedad, polución, etc.).

➡La piel seca en un recién nacido, e incluso, pequeñas irritaciones en los pliegues del cuello, pueden preceder al desarrollo de eccema atópico.

➡La nutrición también puede influir.

➡En la práctica, la piel de un recién nacido debe examinarse cuidadosamente porque su naturaleza puede cambiar con el tiempo.  El enrojecimiento debajo de la piel puede indicar sensibilidad; las manchas ásperas pueden ser un signo de piel seca.  La agitación y los intentos de rascarse, que indican picazón en un bebé y a menudo apuntan a eccema, pueden aparecer durante los primeros meses de vida, especialmente si los propios padres tienden a ser alérgicos. Se debe proporcionar la atención adecuada lo antes posible.

Punto clave 3: enfocarse en la piel del bebé prematuro

➡La piel de un bebé prematuro es particularmente inmadura y frágil. La más mínima aspereza, como retirar un vendaje adhesivo, corre el riesgo de provocar un desprendimiento cutáneo.  Para los bebés prematuros el riesgo de infección también es mayor.  La piel de un bebé prematuro madura rápidamente, pero no a la misma velocidad para diferentes áreas de la piel. El nacimiento prematuro no es un factor de riesgo para posteriores dolencias de la piel, como la dermatitis atópica, por ejemplo.

El bebé prematuro es sensible al dolor.

El baño debe realizarse con agua tibia solo durante la primera semana de vida antes de una edad gestacional de 32 semanas. El baño debe ser lo más breve posible para evitar un “choque térmico” porque un bebé prematuro no puede termoregularse. Un baño una vez cada cuatro días puede ser suficiente. Su finalidad no es hidratar.

➡No se recomienda ningún cuidado específico para la piel de un bebé prematuro. En particular, la aplicación diaria de emolientes es discutible (riesgo de una infección por estafilococos coagulasa negativos). Sin embargo, se puede usar vaselina como oclusivo y apósito para estimular la proliferación si hay una herida.

La técnica “piel con piel” proporciona un cuidado real.  Además, proporciona una forma especial de vincularse con los padres.

Punto clave 4: vérnix caseosa: ¿cuándo debe eliminarse?

➡La presencia de vérnix caseosa depende de la fecha de nacimiento con respecto al término (casi no hay antes de un término de 35 semanas, hay mucha de 35-37 semanas, y después del término no hay más).  Se trata de una biopelícula que actúa como lubricante durante el parto. Actúa como un agente antiinfeccioso e hidratante y facilita la maduración. También influye sobre la termorregulación y la cicatrización de heridas.

➡No debe quitarse de inmediato.  La OMS recomienda esperar al menos seis horas después del nacimiento, pero en la práctica puede dejarse hasta 12-24 horas después del parto.

En la práctica, inmediatamente después del parto seque al bebé con suavidad y retire delicadamente la sangre o el meconio. No elimine la vérnix => deje que se seque y se descascare de forma natural hasta que se pueda bañar al recién nacido.

Punto clave 5: el baño del recién nacido

El baño es un elemento de contacto, placer y confort antes que un acto de higiene relacionado con la relativa suciedad y olor del bebé. Debe adaptarse caso por caso y de acuerdo al tipo de piel.

La frecuencia recomendada depende de cada bebé. Fue evaluado correctamente por los padres que fueron entrevistados; a menudo mencionan una frecuencia de cada dos días.

➡Las parteras, quienes ante todo “dan consejos tranquilizadores y no ansiogénicos”, a menudo e incluso antes del nacimiento, recomiendan también esta frecuencia y hasta una vez cada tres días, dependiendo del estado de la piel. Es necesario aclararle a las madres que el baño no implica hidratación.

Se mencionaron tres tipos de agentes de lavado: jabones verdaderos, limpiadores enriquecidos con lípidos y syndets (detergentes sintéticos).  Sólo se recomiendan los syndets

Recuerde:

    • La diferencia entre los “jabones verdaderos” (como los jabones fuertes de lavandería, con un pH alto y una base sódica), los jabones enriquecidos con lípidos o suaves que también contienen glicerina o aceite, y los “syndets” (detergentes sintéticos) o “barras sin jabón” (jabones sin jabón) con acción amortiguadora que dejan un pH ligeramente ácido y se pueden utilizar en la piel del bebé;
    • La noción de pH de la piel (entre 6 y 7 para recién nacidos y entre 5 y 5.5 para adultos) y por qué esto es importante;
    • La diferencia entre “sin perfume” e “inodoro” (los componentes naturales de un producto pueden tener un olor intrínseco);
  • La relación entre la concentración de un ingrediente en un producto, su efectividad y sus riesgos potenciales;
  • La noción de conservantes (enumerados o no: es decir, que se encuentran o no en una lista oficial de conservantes, con la naturaleza relativa de “sin conservantes” y la noción de alergia u otro nivel de riesgo);
  • La importancia e interpretación de la lista INCI (indicada en todos los productos cosméticos; revisar la publicación que pronto estará disponible en línea).

¿Qué dicen las publicaciones científicas sobre los primeros baños?  (N Garcia-Bartels. Pediatric Dermatol 2010, M Ness. Int J Dermatol 2013, U Blume-Peytavi. J Eur Acad Dermatol 2009 et Pediatric Dermatol 2016, A Cooke. Midwifery 2018)

  • Frecuencia del baño: sin consenso: dos veces por semana o un día sí y otro no. Con el tiempo los baños pueden ser más frecuentes (ante una mayor exposición a la suciedad).
  • Duración: Entre 5-10 minutos o no más de 5 minutos, especialmente si se usa jabón.
  • Momento del primer baño: retrasarlo hasta que la temperatura y el estado cardiorrespiratorio se mantengan estables durante 2-4 horas (la OMS recomienda seis horas debido al riesgo de hipotermia; Boston Medical Center: baño retrasado 12 horas y realizado en la habitación de la madre con la participación de los padres; poner al bebé en contacto piel a piel inmediatamente después del baño aumenta la tasa de lactancia materna en el hospital).
  • Método: es preferible un baño a la limpieza con una esponja. El agua del grifo es segura en la mayoría de los países, pero es necesaria agua esterilizada si hay heridas en la piel. Limpieza++: rostro, cuello, pliegues y glúteos
  • Temperatura: sin consenso.
  • Secado: evitar frotar con toalla (riesgo de lesionar la piel).
  • Agentes limpiadores recomendados: limpiadores suaves líquidos o sólidos, o syndets (detergentes sintéticos) similares al agua corriente utilizada para el primer baño (hidratacion de la piel, mantenimiento del recubrimiento ácido, reducción del contenido de grasa o colonización bacteriana).  Es discutible cuándo deben introducirse los syndets: entre la pérdida del cordón umbilical y la edad de seis semanas.  El cuero cabelludo y el cabello del recién nacido: los mismos limpiadores líquidos suaves. No es necesario el lavado con champú.

Punto clave 6: Cuidados de hidratación para recién nacidos

➡Cuanto más seca sea la piel, más grasos serán los productos a aplicar. Los emolientes son productos ricos en lípidos que suavizan la piel y retienen el agua en la capa córnea.

➡Los cuidados pueden ser diferentes para diferentes áreas del cuerpo y áreas expuestas (es decir, glúteos) y dependen de la temporada (en invierno es mejor usar más emolientes y dar menos baños).

El hidratante ideal es relativamente espeso, con un pH entre neutro y ligeramente ácido, sin fragancia, sin colorantes, con un mínimo de conservantes y muy suave. Se prefieren productos que no irriten la piel del recién nacido y que contengan un equilibrio lípido fisiológico que mejore la función de barrera (colesterol, ceramida, linoleato, palmitato).

Conclusión

Este encuentro entre profesionales de distintas procedencias permitió fortalecer y concretar las mejores prácticas para la higiene y los cuidados, al tiempo que enfatizó otros aspectos del cuidado del bebé, como el contacto y el desarrollo sensorial, el dolor y el placer, la seguridad, la prevención y la experticia familiar y parental. Se señaló la necesidad de contar con información sobre la naturaleza y la formulación de los productos utilizados.

(*) Expertos

Dra. Claire Bailliez, alergista

Dr. Pierre Wolkenstein, dermatólogo

Dr. Jean-Paul Claudel, dermatólogo pediátrico

Dr. Michel Rybojad, dermatólogo pediátrico

Dr. Bernard Faverge, pediatra

Alain Sfez, farmacéutico

Sophie Flandin-Cretinon, partera

Sophie Guillaume, partera

Líder

Dra. Clarence de Belilovsky, dermatóloga, consultora de Mustela®, Laboratorios Expanscience

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