Granuloma telangiectásico
Granuloma telangiectásico o granuloma piógeno
El granuloma piógeno es una lesión vascular benigna, de crecimiento rápido, relativamente frecuente en niños y adultos jóvenes.
En 1879, Rivolta describió por primera vez el granuloma piógeno. En 1887 Bollinger propuso que era causado por un parásito que denominó Botryomyces. En 1897 Poncet y Dor publicaron en la bibliografía cuatro pacientes con neoformaciones vasculares y las llamaron Botryomycosis hominis.
En 1904, Hartzell propuso el término granuloma piógeno y Küttner sugirió el nombre de granuloma telangiectásico. También se le ha denominado hemangioma eruptivo, hemangioma capilar lobular y granuloma telangiectásico. El término granuloma piógeno es inadecuado, ya que no está constituido por infiltrado granulomatoso y no es un padecimiento microbiano.
Se utilizaba el término hemangioma lobular capilar para describir estas lesiones debido a la naturaleza histológica, compuesta por grupos de capilares hiperplásicos en una arquitectura lobular. En los neonatos pueden observarse a nivel de cordón umbilical y en niños más grandes pueden observarse en cabeza y cuello. El término granuloma gravídico se utiliza para describir la ocurrencia de PG durante el embarazo. Clínicamente, los PGs son generalmente lesiones sésiles rojas a purpúricas, con una historia de rápido crecimiento, en semanas. Aunque el mecanismo exacto es desconocido, se han implicado como agentes causales a las hormonas sexuales, trauma menor, heridas crónicas e infecciones virales.
Los estrógenos parecen jugar un rol mayor en la patogénesis del granuloma gravídico. Existen varios tratamientos para el PG. Las recurrencias son comunes con porcentajes que varían de 3.7% a 43.5%.
El granuloma telangiectásico es más frecuente en niños y adultos jóvenes, representa 0.5% de los tumores cutáneos identificados en la infancia y 1.8% de todas las biopsias de la cavidad oral. Se localiza sobre todo en la cabeza, el cuello y los dedos de las manos. También se han descrito casos en la mucosa oral, nasal y laríngea; rara vez se localiza en el aparato digestivo, como el esófago, el estómago y el intestino.
Se manifiesta como una neoformación solitaria, pequeña, de aproximadamente 6.5 mm, poco dolorosa, rojo brillante, ulcerada o con una costra en la superficie, y que sangra de manera espontánea o después de algún traumatismo. Es de crecimiento rápido, en algunas semanas alcanza diámetro de 1 a 2 cm y se estabiliza por varios meses. La topografía más frecuente es en la cara, los dedos de las manos y el tronco.
El origen del granuloma piógeno no se conoce con exactitud. Se considera un proceso reactivo en el cual pueden intervenir factores de predisposición, como: traumatismos, infección viral localizada, picaduras de insectos, vacunación y tratamiento con láser. También se ha señalado su asociación con anastomosis arteriovenosa.
Con frecuencia se manifiesta en el embarazo, quizá porque la progesterona causa incremento del grosor y la tortuosidad de los vasos sanguíneos periféricos.
Se han descrito lesiones después del tratamiento con isotretinoína, tazaroteno e indinavir.
Kerr y colaboradores sugieren que se trata de una respuesta a un estímulo que desencadena la producción del factor angiogénico tisular o de citocinas.
Nakamura sugiere que el granuloma piógeno tiene bajo índice de apoptosis y que se relaciona con el aumento de la expresión de proteínas de la familia Bax/ Bcl-2, lo que permite su rápido crecimiento.
Variantes clínicas:
1) Granuloma piógeno con satélites, el cual se manifiesta de seis a cuatro meses o hasta dos años después del tratamiento quirúrgico. Desde el punto de vista clínico, se distingue por tener lesiones satélites a una distancia mayor de 5 cm de la lesión inicial. La topografía más frecuente es alrededor de la escápula.
2) Granuloma piógeno subcutáneo, es una neoformación no específica, de corta duración y localizada más a menudo en las extremidades superiores; variedad gravidarum o épulis del embarazo, se manifiesta durante el segundo o tercer trimestre del embarazo o en quienes tienen antecedentes de administración de anticonceptivos orales. Afecta la mucosa gingival en la papila interdental y en la mucosa oral. Por lo general, se observa como neoformación localizada pero en ocasiones se manifiesta como gingivitis hipertrófica hemorrágica; granuloma piógeno intravenoso, es una variante poco frecuente, descrita en 1979, que aparece asociada con manchas en vino de Oporto, como un pólipo intravascular, marrón rojizo, localizada en la cara, el cuello o las extremidades superiores. Puede simular un trombo y existir desde el nacimiento.
El diagnóstico clínico es difícil e histológicamente consiste en un granuloma piógeno intraluminal unido a la pared de una vena por un pedículo fibrovascular; granuloma piógeno diseminado, consiste en lesiones múltiples, que pueden aparecer desde el nacimiento o asociarse con enfermedades, como: dermatitis exfoliativa, hipogammaglobulinemia, enfermedad de Hodgkin, cirrosis alcohólica, disminución en la relación de linfocitos T cooperadores/supresores y bajas concentraciones de IL-2.
Desde el punto de vista histopatológico, el granuloma piógeno se manifiesta como una masa polipoide, de tejido angiomatoso, que protruye por encima de la piel circundante. A menudo la base de la lesión está rodeada por un collarete de epidermis acantósica. La proliferación vascular capilar se distingue por tener endotelio prominente. Alrededor de los vasos el estroma conectivo puede ser denso o laxo, según el tiempo de evolución de la lesión. En áreas menos maduras hay agregados sólidos de células endoteliales; en ocasiones pueden observarse figuras mitóticas en las lesiones en desarrollo. El estroma que contiene las proliferaciones capilares está edematoso y no posee haces de colágena maduros, mientras que en lesiones viejas, éste puede observarse fibroso.
Mediante inmunohistoquímica es evidente que el pericito es el componente hiperplásico celular más importante. El granuloma piógeno es una enfermedad relativamente común. Debe diferenciarse en particular de los hemangiomas capilares infectados y, en ocasiones, de otras afecciones, que incluyen: sarcoma de Kaposi, metástasis cutáneas y melanoma maligno, padecimientos con los cuales puede confundirse clínicamente y en los que es indispensable el estudio histopatológico.
Existen varios tipos de tratamiento, incluyendo la extirpación quirúrgica, crioterapia, electrodesecación, curetaje/ shave, lásers, escleroterapia, crema de imiquimod, y microembolización. Mientras que algunos PGs pueden resolver espontáneamente, la mayoría requieren tratamiento. Se ha demostrado que la extirpación quirúrgica es la más efectiva sobre todo en lesiones grandes.
Puede causar recidivas debido a la persistencia de vasos sanguíneos, a causa de la extirpación incompleta de la neoformación, o, bien, producir lesiones satélite alrededor del área tratada en pacientes con lesiones múltiples.
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